Cuando aprenda

Author: Fénix /

Cuando aprenda quizás lo haga. Tomaré mi lápiz, el libro de los recuerdos e intentaré rescatar los que han sido borrados, ahogados, tapados por el silencio.
Si, cuando aprenda quizás lo haga. Cuando realmente asuma las palabras y me convenza que será una ayuda y no un cúmulo más de letras que no sirven para nada. Para nada más que para alimentar los juicios a la ligera, la crítica, la curiosidad insana.
Si, puede, como no… cuando aprenda, quizás lo haga.

Como perro apaleado

Author: Fénix /


Le enseñaron a traer su plato, la correa con que era atado, incluso las zapatillas cuando quería su amo. Le enseñaron donde debía dormir, donde y cuando debía comer. Le enseñaron que no podía ni correr ni saltar, que no podía ladrar y mucho menos morder. Le enseñaron a ser la distracción de todas las fiestas, coger la pelota, jugar con los críos y hasta a mover la cola. Le enseñaron a obedecer. Pero nadie le enseñó que debía hacer cuando fuese apaleado, apartado, arrojado a la cuneta. Cuando su propio amo le lanzase piedras.
Y aprendió a desaprender. Aprendió a correr, a ladrar y a morder. Dejó de ser el bufón de las fiestas, se escondía incluso de los niños debajo de las mesas. Y se apegaba, pobrecito can, al cariño de la primera persona que le extendía su mano para intentarlo ayudar.

Hacia la nada

Author: Fénix /

Como expresar todo lo que siento, cuando lo que más anhelo es callar, cortar los lazos de palabras, guardar silencio y gritar. Gritar mis errores, borrar mi presencia, hundirme en la noche y avanzar. Avanzar con paso firme hacia la nada. Sin caminos, sin extremos, sin metas, sin fronteras. Sin que me vean, sin que me sepan. Sin anhelos ni esperanzas, con tranquilidad. Tranquilidad de las bocas cerradas, sin molestias sobre la espalda , sin vergüenza nunca más. Sin altos ni bajos, sin nada… sin nada más.

Blablablabla

Author: Fénix /

Brotan agradecidamente libres, sin trabas ni impedimentos recorren la búsqueda de un sentido propio, en oído ajeno. Oídos mudos saludan a temerosos sonidos, donde se abrazan en uno, para tomarse de la mano y caminar en un entendimiento, o varios, convertidos en realidad; la realidad de dos almas raramente afines. Palabras que se mezclan, despejando la carga en un consuelo, un abrigo, en un te espero. Espero la llegada, sin necesidad de ser llamadas, matando el miedo a la molestia. Sin disculpas recurrentes, cuando no hay nada que disculpar sino desear. Deseando que concibas la propia felicidad, aunque no coincida con la ajena. Ni vencedores ni vencidos, solo caminos, caminos compartidos que tienen que bifurcar. Con el consuelo de llevarte lo mejor de lo vivido, sin culpas ni lamentos. Lamentos que susurran como fantasmas, enseñanzas de nanas y chupetes, que nos desgarran el alma cuando queremos cambiar. Cambios que llegan irremediablemente, entre aplausos y vítores. Tú verdadera identidad.

Para bien o para mal

Author: Fénix /




Esfuerzo, esfuerzo por cambiar, por ser otra a la que soy, cuando lo sencillo, lo único importante es hablar. Hablar, contar, sentir. Sentir aunque el camino se quede quieto, y no vaya más allá de las palabras. Palabras que a veces se interponen bañadas en turbación, se cubren con caparazones que ocultan la realidad. Corazas fabricadas por no saber enfrentar, lo que no es necesario luchar, tan solo vivir. Vivir para bien o para mal. Vivir sin temor a afrontar una mirada, un reclamo, un olvido. Miedos que paralizan, aturden… miedos que cambian. Montaña rusa de emociones desalinean el semblante, y muestran lo que no es, más que miedo, con disfraz de Halloween y no de Carnaval. Arrancas la careta, la vergüenza y los temores. Agradeces los oídos, las respuestas. Agradeces darte cuenta, que todo anida en nosotros y nada tiene que ver con los demás. Respiras. El pecho descansa, aunque el camino siga igual.

Entre ayer y mañana

Author: Fénix /



Nunca esperes más de lo que te puede ofrecer un laberinto, una brújula cerca de un imán. Agujas imantadas que conducen justo a donde quieres ir, sin saber cual es el lugar perfecto, ni tan siquiera si ese es el lugar. Ahí donde el cuerpo se hiela con la garganta ardiente, o donde la piel arde abrazada por el hielo desde el interior. El mismo lugar donde no existen conejos con chisteras que te regalan relojes exactos. Exactamente atrasados, o con tiempo adelantado para correr detrás del futuro que se escapa, en el tozudo intento de agarrarlo, y justo cuando llegamos se enmascara de un ahora, de un ahora eterno, que jamás logramos ver. Un ahora que busca un mañana, que nos dice adiós para saludar al ayer. El eterno ayer , siempre presente, que forma lo poco o mucho que somos, la única realidad que nos separa de la fantasía del próximo amanecer.
Nunca esperes más. Nuca esperes. Nunca. Nunca le regales oídos a un sordo ni detalles a un ciego, ni nunca digas nunca. Porque es como el jamás, hermanos de la misma madre, emparentados con el siempre, que de pronto cambian de nombre.

Luna que no abraza

Author: Fénix /

Todo lo que quisiera expresar y no me atrevo. Todo lo que no cabe en un poema, todo lo que se ahoga en el desierto. Todo aquello que se cuela en mensajes sin sentido, ocultado con afectos contrapuestos. Lo que susurra tú nombre, lo que te asusta sin remedio, y aunque sordo, perceptible, eso creo. Creo sin creer en nada, sin creer en mí. Creyendo en imposibles, imposibles que me muestran un sendero. Senderos de retorno. Y retorno, y recorro mi mirada en el recuerdo. Recuerdo de unas manos temerosas, una frente cabizbaja, unos ojos de reojo. Y de reojo siento, siento que no me engaño, siento tus sentimientos. Sentimientos de palabras destempladas, templadas y enredadas con sonrisas en un mínimo de tiempo. Tiempo que no se acaba, que ni define, ni nos enlaza. Tiempo de expresar o tiempo de callar. Tiempo de acabarse el tiempo. Tiempo de invierno, de luna que no abraza.