Lengua de serpiente, pata de conejo, alas de murcielago y polvo de hadas; dame tú poder y conviérteme en cabra.
La Chistera
Author: Beatriz Sy /
Ganas
Ganas que se disipan en el camino de la esperanza
La misma que se convierte en vacio
cuando se pierde el arrojo
Un vacio que lo llena todo
Llenos de chisteras
de chisteras sin sorpresas
de chisteras sin sorpresas
llenos de nada
Esa nada oscura y fría
disfrazada de esperanza.
La espera
Author: Beatriz Sy /
Agarrados al tiempo de la espera
caminos sinuosos doblan las espaldas
acaban con las fuerzas
Volteas la mirada
Abrazas cualquier rama
que alce la memoria
que salve del naufragio
y te devuelva a la tierra.
caminos sinuosos doblan las espaldas
acaban con las fuerzas
Volteas la mirada
Abrazas cualquier rama
que alce la memoria
que salve del naufragio
y te devuelva a la tierra.
Arropa tú silencio
Author: Beatriz Sy /
Siempre llega el momento de callar aunque las palabras nos desborden. Muerde las ideas, dibuja deseos con tinta de espera, transforma las frases en mil mundos, convierte tus yemas en voz propia y las letras en suspiros sin lema. Arropa tú silencio, porque siempre llega el momento de callar, aunque las palabras nos desborden.
El regalo
Author: Beatriz Sy /
No existe mayor obsequio
que el deseo
contenido
No existe mayor
ofrenda
ni mayor arrojo
ni mayor sentido
ni mayor presente
No existe mayor confianza
que el regalo de la
piel.
Silencio
Author: Beatriz Sy /
La mejor de las palabras
el silencio
el verbo más eficiente
la ausencia
la mayor de las presencias
el adiós.
Mitad y mitad
Author: Beatriz Sy /
La mitad de las veces no sabes cómo empezar
la otra mitad como acabar
aunque siempre exista un principio
y nunca falte un final
incluso para lo que jamás ha comenzado.
Ganas
Author: Beatriz Sy /
Una sonrisa lo hace todo, una mirada profunda desde el corazón, sin miedos, sin recuerdos. Una palabra amiga que te anima a luchar por tus anhelos, una rosa regala a la alegría. Un suspiro interno que acalla la mente bombeando la esperanza. La fuerza, las ganas, el empuje sin esperas ni remedios mal llevados. La irrebocale intención de estar viva, de sentirme, de sentirte, de saber que todo es posible, de saber que soy yo y eres tú, sin más, ahora, solo ahora, en este preciso momento. Sin silencios no deseados, con palabras arropadas por el deseo. Sin arrepentimientos tardíos por lo que hubiera podido ser.
" X "
Author: Beatriz Sy /
Nunca fue tan difícil expresar como en este preciso momento. Siempre he dicho, y me repito, que no es nada sencillo transmitir, y sobre todo, llegar. Llegar en su justa medida, sin excesos ni defectos, sin brusquedad ni ñoñería. Aunque en ocasiones apetezca romper la sobriedad y ser un poco más dulce y transparente- y quizás yo, solo cuando escribo me regalo ese permiso- dejar fluir el caudal de sentimientos que mantenemos enclaustrados, ceñidos al devenir de la vida, mostrando tan solo nuestra cara más superflua. Nos vestimos de apariencias que no nos corresponden o que no nos muestran en su totalidad. Sobre todo en la atracción, en los juegos de dos, o en el amor. Atracción, juego, amor. Defínelo como quieras, llámalo X, PI, elévalo al cuadrado o colócale el máximo exponente. Al final da igual, son tan solo nombres. Y ningún nombre puede llegar a transmitir el recuerdo de una sonrisa que te embriaga, el momento justo, fugaz, de un cruce de miradas profundas, las mismas que hacen vibrar las entrañas y estremecen hasta el último poro de tú piel transformándolas en eternas. Y por desgracia lo callamos. Callamos y nos acercamos mudos, llenos de palabras insustanciales, ocultos nuevamente tras los nombres, los que no nos corresponden ni nos hacen justicia, alejándonos de la realidad optando por el silencio y la distancia. Abrazados a la vergüenza y al miedo, con el recuerdo de escenas imborrables. Pero lo que no se borra sigue marcando el ritmo de los latidos, lo que no se muere reaparece para recordarnos que aún seguimos vivos.
Tirar la toalla
Author: Beatriz Sy /Encuentros
Author: Beatriz Sy /
Jugadas perpetuas
inconclusas
Tareas pendientes
alma expectante
sonrisas a medio alzar
Espadas rendidas
sueños humeantes
deseos ardientes
Encuentros
Finales sin un final.
Cosas de dos
Author: Beatriz Sy /
Los suspiros vienen y van
acomodados en la ilusión por el billete de la esperanza. Unidos en un viaje
hacia su destino, destinados a sobrevivir si ambos quieren. Arrullados por la
sonrisa y los deseos, deseosos de desplegar velas. Velas que se crecen más allá
del viento. Imperturbables, insondables, ruborosas, atrevidas e insolentes. Como
insolentes y atrevidos son los sueños ocultos tras las palabras nunca dichas,
los besos rechazados, y los labios anhelantes de un encuentro. Y la espera más
allá del tiempo, más allá de las ganas y
de la razón. La espera que te conduzca a unas velas, a un billete, a unos
labios, a unos besos, a un destino; destinado a sobrevivir… si ambos quieren.
Hacia el mar
Author: Beatriz Sy /
No hay más allá
ni más que esto
No más que palabras
palabras amables
palabras fluidas
desde el corazón
Poco más se necesita
poco más queda pendiente
Un pendiente que no entiendes
un pendiente que aún asusta
por mirar al más allá
El pendiente de unas manos
que no agarran
que no guian
que no matan
que no ahogan
Unas manos sin esposas
unas manos
compartidas
unas manos de susurros
unas manos de caricias
Unas manos de sonrisas
del ahora, sin premisas
Y en las noches frías
unos labios
que un soplo sostenido
te acompañen hacia el mar.
La cosecha
Author: Beatriz Sy /
Lapsos de tiempo
relojes que no avanzan
Espacios imaginarios
nos regalan sus cosechas
en periodos desiertos
Relojes sin fechas
que en lento recorrido
nos conceden la verdad.
Almas amplias
Author: Beatriz Sy /
Cada noche acaba un poco más
rota, cada día despierta un poco más vacío. Acaricio mi cuerpo intentando sanar
las heridas de la soledad. Viendo que la vida está ahí, está aquí, y está para
vivirla. La vida no hay que buscarla, porque la vida está mientras estemos
vivos. Y está llena de todo, tiene todo, todo lo que no sabemos ver, todo lo que
dejamos pasar en espera de que llegue. No tenemos que encontrarnos, porque
estamos aquí, no estamos perdidos. Somos esto, lo que nos sucede a cada instante,
el dilema es la no aceptación de lo que somos ni lo que vivimos. Se dibujan palabras
preciosas que no se ponen en práctica. Observamos las redondeces de nuestras
sombras, miramos continuamente hacia adentro sin darnos cuenta que ahí afuera
hay más. Gente que nos quiere, gente que también necesita, gente con sus
propias heridas que somos incapaces de ver, y aún menos ayudar, porque estamos demasiado ocupados mirando nuestro
centro. Centro que se vuelve egocéntrico cuando no somos capaces de ver más allá de
nuestras propias fronteras. La vida es corta y el alma es amplia, aunque
rumiemos la contra.
Chubascos
Author: Beatriz Sy /
Da igual, no prendas.
No se puede
pensar, no se puede sentir,
no se puede entender.
Entender el pasado, entender el presente,
y el futuro… ese no
existe.
Escudriñar en hartos fosos de absurdo.
Ni siquiera escribir, escupir, vomitar.
Cansados,
perseguidos y juzgados.
Se estremecen, se agolpan, se amontonan,
se empujan y
se ahogan.
No hay remedio, no hay
sentido,
no hay cordura ni locura.
No
hay vacío, no hay vacante,
no hay
encanto.
No hay grieta en el silencio,
en el sigilo, en el reposo y en el
hastío.
No hay chubascos de esperanza,
ni hay esquinas de reunión.
Al despertar
Author: Beatriz Sy /
Los sueños, los sueños se
encargan de avisarnos. Por más que no los recuerdes, siempre aparecen en el
momento oportuno, y por eso se vuelven doblemente extraños. De no recordar, se
muestran nítidos e inquietantes. Te guían a averiguar de dónde vienen, y que
quieren de ti. Corres a investigar su significado antes de que desaparezcan de
tú mente, porque si esperas unos minutos, suelen desvanecerse como la bruma, y es
ahí cuando lo vas entendiendo todo.
Curioso, raro, y a la vez grandioso como
van encajando las piezas de esa locura de imágenes y voces. Te preguntas de
donde salen, si vienen de tú interior, si tú mente intenta decirte algo, o existe
algo más profundo en todo esto. La verdad es que te dejan un sabor agridulce. Será
por eso que no recuerdo nunca los
sueños. Lo único que sé, es que algo se me ha quedado grabado de este.
Un beso
Author: Beatriz Sy /
Los besos en ocasiones se
convierten en recuerdos que ayudan a sobrevivir. Te salvan de la rutina y el tedio.
Evocan, sin saber como, jardines para dos,
cantos de pájaros, fragancias pasadas
que te rodean de una brisa cálida. Los besos son un antes y un después en
cualquier historia, sellan un inicio o marcan una despedida. Suelen ser el
punto de partida de un recorrido de ilusiones. Te toman de la mano y te
acompañan todo el camino. Hay besos y besos, pero… ¿Quién no recuerda un beso?
El beso te salva y te pierde, te llena y te vacía, te envuelve y te recorre, te
arropa y te desnuda. Un beso, se convierte en sinfonía.
Invariable
Author: Beatriz Sy /
Allí estaba, como siempre en el mismo lugar, con su sonrisa eterna y su mirada triste. No hacía nada, se limitaba a ver pasar la marea de autómatas que llegaban como olas, lo empapaban, y seguían su camino dejándole un frío húmedo en la piel. Era como si no se sintieran entre ellos, absorvidos por el ruido y la polución, o tal vez fuese que ni les importaba. Día tras día hacía lo propio, invariable, lo único que le salvaba de terminar arrollado por la tromba de transeúntes que no paraban su avance ante nada, era apartarse. Se apartaba cada vez más, refugiaba sus locuras en sueños fantásticos de arena tibia e islas sin voz. Así seguía un poco más allí, como siempre en el mismo lugar, con su sonrisa eterna y su mirada triste. No hacía nada, se limitaba a ver pasar la marea de autómatas que llegaban como olas, lo empapaban, y seguían su camino dejándole un frío húmedo en la piel.
Molestia
Author: Beatriz Sy /
No es nada sencillo escribir.
Ocultarse tras las letras para contar Dios sabe que, para qué y para quien. A
veces te llena, otras te vacía. Otras se vuelve tan solo, molesto. Molesto, esa
palabra me suena tanto… No sé porque el mundo se empeña en que todo es una molestia.
No paramos de quejarnos. Si no nos miran
nos sentimos ignorados, y si nos buscan nos sentimos agobiados. Preferimos mil
veces cientos de palabras insultantes, a una sola palabra amigable. Porque lo
amigable asusta. Automáticamente pensamos más allá de los esquemas trazados.
¿Qué querrá? Empezamos a imaginar mundos
fantasmagóricos donde somos abducidos por el amor y todos esos menesteres que
no nos gustan nada, porque estamos acostumbrados a la soledad, al odio, a la
envidia, a la rabia y la mentira. Y por naturaleza eso ya nos parece lo normal,
mientras que su contrapartida se convierte en peligroso, ñoño y aburrido. Y de pronto
la pregunta se transforma en… ¡yo ya sé lo que quiere! Tú ya sabes, yo ya sé. ¡Pero
qué diablos sabemos! Si supiéramos algo, una pequeña parte de lo grande que
puede guardar cualquier acto y cualquier pensamiento, nada sería como es.
Absolutamente, nada. Y por eso digo que no es sencillo escribir. Ocultarse tras
las letras para contar Dios sabe que, para que y para quien. A veces te llena,
otras te vacía. Otras se vuelve tan solo, molesto. Molesto, esa palabra me
suena tanto…
Con un solo abrazo
Author: Beatriz Sy /
No conozco a nadie que no le
guste el arco iris. Cuando aparece nos quedamos mirando el horizonte, deslumbrados,
enganchados a su belleza. Los colores parpadean, saltan unos encima de
otros para formar un sin fin de tonalidades. Es curioso como se gestan. Aunque
tampoco es tan curioso, digamos que es
lo normal, o al menos debería serlo. Nace, como todo, del amor, de la unión entre
la lluvia y el sol. El amor es capaz de hacer tantas cosas… hasta unir a dos opuestos que se complementan, que se
aceptan, que se abrazan para darlo todo de sí en la creación de lo bello. Es
curioso también las pocas veces que podemos ver ese milagro, porque
normalmente, nunca quieren encontrarse. Cuando llueve, el sol no quiere estar
cerca. Le parece un visitante feo, frío y sucio. Que engreído y cruel puede
llegar a ser creyéndose más importante que su hermano. Sale corriendo a Dios
sabe donde. Solo a veces, muy pocas veces, admite que la lluvia también tiene
cabida en este espacio llamado tierra. Y es ahí cuando , con un abrazo, con un solo abrazo cálido de aceptación, los colores danzan entre ellos, y
forman el milagro de la vida.
Cimarrón
Author: Beatriz Sy /
Las despedidas nunca han sido mi
fuerte. Me vuelven débil, vulnerable, me saben un poquito a muerte. Un adiós es
como acabar con una parte de ti, por eso
nunca uso esa palabra, prefiero un ciao, un hasta luego, nos vemos pronto. Decir
adiós, es como arrancar un poquito de tú propia esencia, ya que, como dicen,
formamos un todo. Una experiencia de vida que hace lo que somos, personas
auténticas en continuo crecimiento. Y crecer no es nada fácil, diría que es la
tarea más compleja que tenemos por delante. Una lucha, no tan solo interna,
sino una lucha contra el medio, contra todo aquello que no permite salirte de
lo común, de lo habitual, de lo mediocre. Y no digo mediocre en tono despectivo,
aunque lo habitual desprecie todo aquello que busque otro camino y se salga de
los esquemas programados, sin que nadie te haya preguntado si quieres formar
parte de ese esquema. Pero aún así te forman para seguirlo, para seguir una dinámica
continua de destrucción que te convierte en vacío. Y debo reconocer que nunca
he sido buena seguidora de nada, y de nadie. Como buena cabra montesa- o carnero cimarrón, que en el fondo lo mismo da- ando a
mi manera, pienso a mi manera, y huyo a las montañas, sola, cada vez que me
place, o que noto un peligro inminente. Puede que sea como un animal que huele
el desastre antes de haber llegado, e
intenta defender su espacio sin tener que enfrentarse en lucha, la lucha por
ser lo que uno quiere ser. Ser sin molestar a nadie, aunque el simple hecho de
ser, molesta. Es un continuo reclamo. Utilizan tanto el verbo eres, que desvirtúan
y desvalorizan cualquier contexto en donde te encuentres. Y repito que
encontrarse no es tarea fácil, pero más
difícil aún es cuando te entorpecen el recorrido. Supongo que debe gustarles tanto lo
distinto, como a mí las despedidas.
Lo innombrable
Author: Beatriz Sy /
Podemos seguir confundiéndonos como el resto del mundo, podemos seguir buscando justo lo contrario a lo que necesitamos, porque no somos tan distintos, y dentro de nuestras limitaciones, queremos lo mismo. Queremos lo que tanto negamos, lo que tanto necesitamos, lo que tanto miedo nos da aceptar, porque nos aterra que llegue, que llegue para quedarse, cambie toda nuestra existencia y vuelva a desgarrarnos la vida. Aunque lo busquemos por los rincones, agazapado, disfrazado, y lo bauticemos con apodos que no le corresponden, tantos, que nos confunde al nombrarlo, tantos, que nos aparta de la realidad, porque nos creemos nuestra propia mentira. Pero las mentiras duran poco, y un día cualquiera te despiertas del sueño de la confusión, confuso, y te das cuenta que debes llamar las cosas por su verdadero nombre, que solo te engañas a ti mismo cuando buscas fantasmas que no responden a tus deseos, y el fantasma se vuelve más grande aún, en una lucha atronadora con la verdad.
De tocino, amistad y otros menesteres
Author: Beatriz Sy /
Hay un dicho muy usado y muy real…
¿Qué tiene que ver la velocidad con el tocino? Pues nada, a menos que te comas
el tocino a toda prisa, y eso es muy perjudicial, y si encima le sumamos lo
perjudicial del tocino por sí mismo, se formó el gran explosivo. Pues ese fue el
tema de debate entre una compañera y yo en el día de hoy, la velocidad y el
tocino, o lo que es lo mismo, los amigos y otros menesteres. Porque todos
tenemos claro lo que es la amistad, o eso dicen.
El amigo es aquel con el que compartes, al que
ayudas sin necesidad de ser llamado, el que te ayuda, al que llamas para saber
como se encuentra o simplemente para charlar, con el que quedas para irte de
copas, al cine, o para tomar una cerveza mientras ves un partido o una simple peli,
al que cuentas tus confidencias, y también como no, con el que discutes, con el
que te enfadas en ocasiones cuando no te gustan ciertos actos. Incluso hay
amigos que comparten piso y se tiran los trastos a la cabeza porque convivir no
es tarea fácil. Todo esto, y mucho más.
Pues la cosa cambia cuando
hablamos de los otros menesteres… amigos con derecho, osea, amigos que son amantes.
Acabemos señores, que aquí se rompió el molde!! Ahí es cuando se empieza a confundir el tocino
con la velocidad, y no porque no se pueda tener ese tipo de relación, sino
porque en el mismo momento en que existe esa intimidad, una de las partes ya se
olvida del significado de la palabra amistad. Si quieres compartir, ayudar sin más,
llamar para charlar , quieres ver una peli, salir a tomar una copa, etc etc…
ufff… ya se fue el baifo zumbando pal monte!!! se perdió la perspectiva!!! y ya no hablemos si te enfadas por algo que no
te ha gustado… pánico es poco.
Hay una peli que se titula…
porque le llaman amor cuando quieren decir sexo?…. Pues yo diría, porque le
llaman amistad con derecho, cuando lo que quieren decir es relación sin
compromiso? Porque donde hay amistad, el
resto de bobadas sobran señores. Y por
si no se dan cuentan, es esa misma palabra la que encabeza la historia.
Unos dicen que es que hombres y
mujeres no pueden ser amigos, otros que ciertas cosas no se pueden mezclar
porque son energías que se contraponen, y yo pienso que es cuestión de mentes,
nada más. Es cuestión de saber donde te metes, ser razonable ante todo, y por
encima de todo asumir las propias consecuencias, y tener muy claro lo que es la
amistad para evitar ciertas confusiones (o sea que el baifo no se vaya pal
monte), porque los otros menesteres ya todos sabemos lo que son.
Así que señores, si no tienen
claro que un amig@ es un amig@ por encima de todo, no te acuestes con ell@.
Partes de un recuerdo
Author: Beatriz Sy /
Aparece y reaparece. Una choza
apartada en un apartado llano de un apartado mundo – llano, llanura o llanete,
la verdad es difícil de diferenciar cuando se trata de un sueño -, y una cara.
Siempre la misma cara apostada en la puerta, expectante cómplice guardiana.
Guardiana y protectora fiel del descanso, de los momentos más íntimos del
ensueño. Semejante a fornidos centuriones angelicales que defienden la entrada
al edén; donde los dioses son palpables y etéreos; donde la mutación se esconde
de miradas indiscretas; donde la discreción y el miedo son insultos a los
sentidos, y los sentidos la única verdad de la existencia.
Y aparece y reaparece, en otra
apartada choza de otro apartado llano en otro apartado mundo. Volátil viajera
de memoria presente en una nueva realidad más libre y sincera, hermanando
ángeles y demonios en un mismo convite, una misma mesa libre de pecados. Manos
y bocas llenas, impregnados de olores sutiles y marcados en un brindis de único
sabor agrio, dulce y salado, con la sonrisa puesta en pos
de las partes de un recuerdo, recuerdos de una apartada choza en un apartado
llano de un apartado mundo… y una cara.
Entre embrujos y sirenas
Author: Beatriz Sy /
¿Qué hacer? Aprender.
Aprender a sentir, aprender a saber, aprender a matar. Aprender que el más allá está muy lejos, que su mirada y su voz son reflejos. Desenmascarar embrujos dañinos y castrantes. Romper
esquemas, invadir castillos, abrir laberintos, guiar faros, encantar sirenas. Cantar melodías propias, dibujar deseos. Vivir acorde a los acordes. Acordes que marcan el complejo camino que lleva a la simplicidad, a la tranquilidad , al ser, a ser yo, simplemente yo.
Cuando aprenda
Author: Beatriz Sy /
Si, cuando aprenda quizás lo haga. Cuando realmente asuma las palabras y me convenza que será una ayuda y no un cúmulo más de letras que no sirven para nada. Para nada más que para alimentar los juicios a la ligera, la crítica, la curiosidad insana.
Si, puede, como no… cuando aprenda, quizás lo haga.
Como perro apaleado
Author: Beatriz Sy /Le enseñaron a traer su plato, la correa con que era atado, incluso las zapatillas cuando quería su amo. Le enseñaron donde debía dormir, donde y cuando debía comer. Le enseñaron que no podía ni correr ni saltar, que no podía ladrar y mucho menos morder. Le enseñaron a ser la distracción de todas las fiestas, coger la pelota, jugar con los críos y hasta a mover la cola. Le enseñaron a obedecer. Pero nadie le enseñó que debía hacer cuando fuese apaleado, apartado, arrojado a la cuneta. Cuando su propio amo le lanzase piedras.
Y aprendió a desaprender. Aprendió a correr, a ladrar y a morder. Dejó de ser el bufón de las fiestas, se escondía incluso de los niños debajo de las mesas. Y se apegaba, pobrecito can, al cariño de la primera persona que le extendía su mano para intentarlo ayudar.
Y aprendió a desaprender. Aprendió a correr, a ladrar y a morder. Dejó de ser el bufón de las fiestas, se escondía incluso de los niños debajo de las mesas. Y se apegaba, pobrecito can, al cariño de la primera persona que le extendía su mano para intentarlo ayudar.
Hacia la nada
Author: Beatriz Sy /
Blablablabla
Author: Beatriz Sy /
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